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COLOMBIA

Por CARLOS VILLOTA SANTACRÚZ Internacionalista, experto en marketing político, marketing de ciudad, comunicador social y periodista. Escritor.

Más que un libro, el testimonio de vida de Ximena Martínez León – 2022, Ximena Martínez León se despierta, eleva una oración a Dios en favor de su hija Nicole, sus nietas Alana y Emma, sus padres Norberto y Nury y sus hermanos Elvira, Adriana y Norberto. Han pasado dos años desde la llegada de la pandemia a Colombia en la tercera semana del mes de marzo de 2020.

Una emergencia sanitaria que le obligó a cambiar la rutina diaria. A valorar las pequeñas cosas de la vida, al igual que el trabajo de los profesionales de la medicina y al sacrificio del conjunto de los ciudadanos que, a base de disciplina, determinación y moral de victoria, hicieron frente a la expansión del virus. Piensa mirando las montañas de la Sabana Norte que “lo más duro ha pasado, lo más difícil ha quedado atrás”. “Veo mucho más que la luz al final del túnel. Lo que estoy viviendo es el final del túnel”, dice.
Lo dice como ciudadana y psicóloga sistemática: “Lo evidente, es que el virus no ha desaparecido y la emergencia sanitaria continúa. Desde el interior de mí ser de mujer “vital” con 52 años, considero que seguir cumpliendo las indicaciones de las autoridades sanitarias, como el lavado de manos, el distanciamiento social y el uso de tapabocas es trascendental. La consigna, en consecuencia, es una: no actuar con miedo, pero sí con una extremada prudencia y responsabilidad”.
Esta reflexión la hace como paciente poscoviv-19. “Es decir, vi llegar el ‘tsunami’ del virus chino hasta la puerta de mi casa. Me contagié. Supe en carne propia que fue padecerlo y escribo este libro ‘Mil vidas antes de morir’, como testimonio de una generación que se enfrentó a un enemigo silencioso. En unos casos perdió la batalla. En otros triunfó.

El país sigue en fase de vacunación de tercera dosis”.
“Un hecho que desde la investigación se traduce en el control de los posibles rebrotes por parte del gobierno del presidente Iván Duque. Colocar fin a este escenario de incertidumbre seguirá dependiendo de la cautela individual y colectiva. De las administraciones territoriales (Gobernaciones y Alcaldías) por equilibrar el deseo de recuperar la normalidad y la precaución para evitar las recaídas”.

“En el tramo final de la desescalada aún será necesario mantener algunas restricciones en la actividad económica y limitaciones en la movilidad y las reuniones para evitar la transmisión del virus”.
Mientras conversa con el interlocutor, la sicóloga sistémica Ximena Martínez León escucha en la televisión que entre los sectores de la economía que irán recuperando su actividad de manera paulatina, estarán la hotelería y el turismo por su papel fundamental en el futuro de esta Colombia que ama y que lleva en el corazón. “Hoy, mantengo el optimismo, que bajo la normalidad podré disfrutar de Cartagena, Bogotá, la Isla Providencia, el Carnaval de Negros y Blancos en Pasto, el Carnaval de Barranquilla y el Festival de Cometas en Villa de Leyva, en el departamento de Boyacá. Habrá temporada para ver a mi país con otros ojos”, añade.

Como dice su hija Nicol. “Se vale soñar”. Ni Ximema Martínez León ni nadie podíamos imaginar tres años atrás, que tuviéramos que sufrir una pandemia que es la peor crisis sanitaria que se ha sufrido en la ‘tierra del realismo mágico’ y también toda la humanidad en los últimos cien años. “Creo que, cuando ocurre este tipo de crisis, hay que volver a los fundamentos de la sicología sistemática. Por más de 24 meses nos hemos enfrentado a un virus desconocido, no solamente para el político o para el ciudadano en general, sino también para la propia ciencia. Qué decir, para una sicóloga como yo. Hay que ser consciente de las limitaciones que tiene la ciencia y reafirmar un compromiso con la defensa de la salud pública y también de las empresas y del empleo”.

Corría la última semana del mes de marzo de 2020, cuando el Gobierno colombiano presentó un plan de fortalecimiento en el sistema de salud y en el campo económico con el que esperaba atenuar la dura crisis generada por la pandemia”.

“El denominado ‘Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Economía’ fue inspirado en la Agenda del Cambio, en la Agenda 2030 y en los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Pensé entonces, que esta iniciativa movilizaría en los próximos años el 50% de los recursos con los que cuenta el país, gracias a instrumentos de orden jurídico nacional e internacional, en favor de un retorno a la normalidad de manera paulatina”.
“Las seis transformaciones que el

Gobierno situó desde el principio en el centro de la estrategia fueron las política de salud, economía, la transición ecológica, la transformación digital, la igualdad de género y la cohesión social y territorial”.

“Como sicóloga sabía que la humanidad estaba en presencia de un cambio de época. Con el paso de las manecillas del reloj -nadie lo duda ahora- la pandemia llegó para quedarse por años. Así lo demuestran los estudios científicos que dan cuenta de sus mutaciones: entre ellas el Omicrom”, recalca tomándose una taza de café.
“Al observar en detalle los beneficios de esta profesión que ejerzo desde hace más de tres décadas, nunca había experimentado tanto miedo en lo individual y colectivo. Los vecinos ya no llegaban a casa. Qué decir de mis hermanos. Las charlas eran virtuales. La comida era a domicilio, previa lavada de manos y con guantes. No había la suficiente información sobre el Covid-19. Todo era caos. Un caos jamás visto”.

La sicóloga sistémica colombiana Ximena Martínez León dialoga con el consultor de marketing político y de ciudad e internacionalista sobre su libro “Mil vidas antes de morir”. Un relato individual y colectivo de la emergencia sanitaria del coronavirus que sorprende en su país y América Latina.

“Eso fue lo que nos ha enseñado la pandemia”, precisa. “Conozco personas cercanas a quienes el virus les ha arrebatado a 135 amigos en Colombia, América Latina y España. También a 17 familiares. Algo que supera cualquier pronóstico de salud. Un hecho de impacto sicológico. Donde la ‘cadena del contagio’ deja muchas enseñanzas”.

“Este libro ‘Mil vidas antes de morir’ es fruto de mi ejercicio profesional de sicóloga sistémica. Un testimonio que pretende dejar una huella en este momento de la historia de la humanidad donde nos abrazó la pandemia. Nos dejó cicatrices. Y nos demostró lo frágil de nuestra existencia”, recalca.

“En estas cinco décadas de vida, he podido ayudar desde mi profesión a más de un centenar de pacientes en África, Europa, Estados Unidos, América Latina y Colombia. Espero que este aporte de orden científico sea de gran ayuda para los lectores del libro”, concluyó.

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